Cartas y Espacios I. Estas Estrellas

22 de abril de 3385. En algún lugar lejos de Tierra.

Importante Z

A veces volteó a las ventanillas de mi cápsula y me paralizo de miedo. Quien soy yo? De qué sirvo aquí? De qué sirve todo?
La madeja de pensamientos se enreda con especial behemencia cuando prenden las luces falsas que sugieren el “día” o alguien te menciona.

Desde la noche en que te fuiste por primera vez tan lejos y que tú ausencia cayó como plomo sobre toda mi existencia, estuve escribiendo. Lo hacía a la luz de los astros que pasamos mientras viajamos y las tenues lámparas. Me recuerda a Tierra y las horas nocturnas. Decían que se oía el viento en las noches moviendo las copas de los árboles. “Como se oye, como se siente el viento, Z?” Sé que no sabes tampoco. Pero inventamelo, te creeré, por favor.

Como sea, tengo una historia en la que este ser llamado Satán siente un deseo febril por desentrañar la naturaleza humana. Ese aliento divino. Lo genuino y brillante de la sencillez de un cuerpo antropomorfo. Satán era como un humano. Humano demasiado humano. Eso nos deja a nosotros una pregunta. Somos hombres o payasos? Tal vez nunca lo leas, lo guardaré pronto en mi bitácora. En ese pasaje (o más bien bomba) de tiempo. Tal vez nunca lo veas, sin embargo quería que supieras que es tuyo.

Desde la primera ocasión en que nos fuimos lejos (tal vez fuimos ambos, en realidad. Aunque Okaruz se mueva lento por ser más grande y tu nave de reconocimiento sea veloz y la gravedad haga de las suyas deformando el tiempo, deformando el espacio…) Algo es cierto. Descubrí que eres el viajero de este espacio. Serias como un ave peregrina si estuviéramos en Tierra. Alguna ave de imponente plumaje. No tan colorido porque eres sencillo. Me agrada la idea del ave grande. O tal vez un zorro. Si llegas a mí tendré mi calidez para recibirte. Pero… No puedo hacer que te quedes. Yo…

Que es vida? Esto es vida? Estas 4 paredes? Esta nave oblicua y silenciosa? Quiero correr Z.Quiero que lo salvaje invada mis venas. Que nadie me detenga. Me doy cuenta que quiero volar, que necesito volar.
Siento que esa soy yo. Quiero que me veas sin miedo. Escuchar tu risa, ver tu sonrisa. Lo quiero desde mis seguridades y defectos. Inherentes unos de otros. Algún día.

Te llamas Z por lo que supone el trazo al escribirlo. Una pincelada fluida y rápida. Libre. Por eso eres Z. En los surcos de ese trazo se alojan todas las estrellas, joder.

Yo no podré dejarte de escribir. Si se me autoriza la longevidad artificial exitosamente, aún con fluctuaciones temporales cálculo por lo menos un céntimo de años esperando, escribiendo y esperando.

Se me acaba el núcleo de energía. No pude recargarlo con la luz del exterior, hoy no salí ni heche un vistazo al exterior. Reúno fuerzas.

Es todo por ahora. No soy buena para los finales.

Atentamente

Artemisa.

PD: No necesitas contestar nada. Te amo libre. Odiaria atarte.

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